La inclusión busca que la escuela, en conjunto con la familia y la comunidad, influya de manera positiva en la adaptación del niño en la sociedad, puesto que el tipo de relaciones que se establezcan en estos entornos inmediatos influirán en sus futuras relaciones sociales. De esta manera los niños, desde pequeños, se sentirán parte de su medio, adaptados, integrados y por sobre todo incluidos. No serán niños etiquetados y apuntados por ser diferentes, sino que comprenderemos que tienen algo especial, así como todos los demás.
Es así como la dicótoma de los términos inclusión e integración llega a un punto donde el debate de ¿Qué es lo mejor para los niños con necesidades especiales?, comienza a tener sentido. Integrar busca ubicar a aquellos niños que de alguna manera estaban siendo excluidos de nuestra sociedad en escuelas especiales. En cambio, la inclusión busca incluir a los niños en un trabajo que involucre a toda la comunidad, donde el trabajo de adaptación más fuerte, debe recaer en los profesionales a cargo, ya que son ellos quienes tienen que ser capaces de adaptar los currículum y planes educativos.
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